Consejos para la montaña

1º Cómo cocinar en la montaña






En una época se pensaba en los fogones como un elemento indispensable en los campamentos. Hoy en día, después de varias experiencias nefastas en la naturaleza, se puede utilizar solo en lugares preparados. En consecuencia, antes de visitar un área debemos de asegurarnos de las restricciones en curso. Si podemos encender una fogata, despejemos el suelo de todos los residuos inflamables. Tengamos especial cuidado en los días secos, calurosos y ventosos, donde el peligro potencial de generar incendios es mayor. Por eso los calentadores portátiles son un medio mucho más conveniente y eficiente para cocinar que las fogatas. Para elegir un calentador hay que considerar una serie de factores, incluyendo el peso, altitud, temperaturas donde se usará, disponibilidad de combustible y confiabilidad. En cuanto a diseños, existen una variedad de opciones. Todos necesitan un tipo de presurización para que el combustible fluya hacia el quemador, provista de una bomba manual en los modelos que utilizan algún tipo de nafta o bencina, y por cartuchos presurizados en aquellos modelos que utilizan gas. En este último tipo de calentadores existen modelos con cartuchos de butano-propano (en una proporción de 80/20 porciento) e isobutano para un mejor performance en el frío. De usar otro puede llegar a sufrir congelamiento del cartucho de gas. El tipo más conveniente de calentador a combustible es el multifuel, que utiliza nafta con y sin plomo, bencina, solvente, gasoil, etc. En esta clase de diseño se puede optar por las marcas MSR y Primus, que brindan un excelente resultado.




2º El saco de dormir




La bolsa de dormir nos debe permitir pasar una noche de sueño confortable. Por lo tanto, debe estar diseñanda para la actividad a realizar. De nada sirven las bolsas de pluma dobles en los trekking patagónicos durante el verano. Asimismo, una bolsa simple de hollofil puede ser muy poco abrigada en altura. Vale recordar algunos conceptos: Una buena bolsa de dormir de duvet, doble, pesa alrededor de 1800 gramos. No es conveniente almacenar por tiempo prolongado la bolsa de dormir dentro de su funda, pues el relleno se apelmasa y pierde sus propiedades elementales. Es de vital importancia que la bolsa de dormir se conserve seca en su funda. Normalmente lo que se pretende de una buena bolsa es que tenga la mayor capacidad de aislación térmica con un mínimo volumen y peso a transportar. El material aislante en las bolsas es su relleno, del cual existen dos tipos bien definidos: duvet y fibras sintéticas. El duvet es un tipo de pluma que se obtiene del pecho y cuello del ganso. Se caracteriza por ser pequeña, muy suave y de gran compresibilidad. Previo su uso en la bolsa, se someten a un proceso especial de lavado. Las fibras sintéticas han evolucionado y mejorado sus características, acercándose al duvet. Las más modernas, como el hóllofil y el quállofil, tienen canales en su interior que contribuyen a formar cámaras de aire estancas. Otras, como el poliester, si bien son muy usadas por algunos fabricantes, no resultan aconsejables cuando las temperaturas son menores a los 10º C. Es dificil determinar cual es el material más adecuado, pero una comparación de sus caracteristicas más importantes puede aportar alguna luz. La relación peso-abrigo del duvet no ha sido aún superada por las fibras sintéticas: para lograr la misma asimilación, una bolsa deberá tener unos 1000 gramos de duvet o 1800 de quállofil. Otro aspecto a favor de la pluma es su capacidad de respiración: la condensación de humedad en las bolsas con duvet es considerablemente menor. Sin embargo, en ambientes húmedos o ante una inesperada lluvia la pluma se apelmaza, absorbe mucha agua y pierde su capacidad de abrigo, con una demora importante en secarse; mientras que las fibras sintéticas -gracias a su mayor rigidez- conservan su capacidad aislante. También hay que comparar el vólumen. Otra consideración de importancia es el precio: generalmente las bolsas de fibras sintéticas son más baratas que las de duvet. Las telas usadas en la fabricación de las bolsas suelen ser tafetas de nilon. Algunas especiales, como el ripstop o el cire apto duvet; son las más apropiadas para ser rellenadas con plumas. Gracias a un tratamiento térmico especial, que reduce el diametro de los poros, evitan que las plumas se escapen por estos. Otro revestimiento interesante es el gore-tex. Sus particulares poros permiten una perfecta evaporación de la húmedad condensada en el interior, pero la tela es impermeable a la lluvia. Es un material caro. Las bolsas con cierres relámpago resultan cómodas y permiten reducir el abrigo en noches calurosas. Pero las costuras de los cierres son puntos fríos, el calor se escapa por ellas, además, el cierre puede trabarse o romperse. En cuanto a diseños, el tipo de momia o sarcófago es el más eficiente. Las rectangulares permiten más movimientos, pero su capacidad de abrigo es menor.









3º La tienda de montaña



Las carpas iglú de Gore - Tex y similares son aconsejables, aunque a determinadas temperaturas extremas condensen (los microporos se obstruyen al congelarse la humedad), durante las primeras horas del día secan rápidamente. Es conveniente dotar a todas las tiendas de un doble techo para que sus propiedades aislantes sean acrecentadas (Es muy practico tener a mano, durante la noche, algún recipiente que haga las veces de orinal).


En líneas generales podemos apuntar que la mochila de un Guía de Montaña debe oscilar entre los 70-90 litros de capacidad, con lo cual su peso oscilara alrededor de los 2000 gramos, de tipo anatómico, con tela impermeabilizada y resistente, buena riñonera, etc. Las mochilas suelen regularse a la medida de la espalda, de tal manera que las dos terceras partes del peso de la carga descansen sobre la cadera. Además de "colocarse" bien la mochila sobre los hombros es necesario saber cuanto podemos cargar en ella. Las mochilas miden su capacidad en litros no obstante ser su peso en kilos. En los clientes podemos recordar una regla muy empírica, no obstante aplicable. Esta afirma que toda persona puede cargar sin mayores problemas una quinta o sexta parte de su peso corporal. De tal manera llevar entre 12 y 15 kg. es correcto para excursiones de 2 o 3 días de duración y 20 kg. es el máximo peso con el cual es posible caminar con "cierto placer". El peso a cargar estará en función del entrenamiento y la constitución física de cada uno. Es conveniente que un Guía de montaña este bien entrenado para llevar si es necesario una mochila con 30 kilos. Además de llevar una mochila cómoda y no muy pesada, ésta deberá estar bien armada, esto es, el peso repartido correctamente en su interior. La regla fundamental enuncia que "el peso debe ir cerca del eje de gravedad del cuerpo". Para nosotros, esto significa que los objetos más pesados van cerca de la espalda y lo más alto posible; los más livianos, como ser la bolsa de dormir y la ropa, se colocan abajo y en la parte más alejada de la espalda de la mochila. Si el peso se halla mal distribuido, es decir, si el punto de gravedad se encuentra fuera de la línea de los talones, el porteador adopta una postura demasiado inclinada hacia adelante, los tirantes se clavan en los hombros, los músculos de la espalda se tensan y la posición se hace más fatigosa (peor aún es llevar elementos pesados colgando). Para poder distribuir la carga entre los hombros y el cinturón la mochila debe amoldarse perfectamente a la espalda. Esta medida varía entre las personas, por lo cual es importante que el sistema de las hombreras sea regulable. En su defecto debemos adquirir una mochila a nuestra medida. La espina dorsal es una estructura tan compleja que para poder funcionar bien, las vértebras deben ser mantenidas con su curvatura normal. Las buenas mochilas deben ser diseñadas según este principio. El diseño anatómico de la mochila requiere de materiales no rígidos y de telas que permitan el paso del aire para evitar el sudor. Verificar que las cintas laterales sean del largo suficiente para poder ajustar una colchoneta, carpa, soga, etc. Asimismo, que tengan portapiqueta y un sitio para ajustar los grampones




5º Calzado de montaña: la bota de montaña


El calzado de motaña merece una atención especial, ya que se trata de la principal herramienta del Guía de Montaña. Calzado para la montaña: zapatillas deportivas. zapatillas de trekking botines ligeros de cuero. botas plasticas dobles (nieve y alta montaña) ojotas (para campamentos y refugios) Recordar: Un calzado inadecuado o demasiado pequeño es la peor compra que puede hacer un excursionista. Nunca hay que estrenar las botas nuevas en la montaña. Para amoldar los zapatos es recomendable realizar cortas caminatas por las inmediaciones. Las plantillas interiores de la bota pueden aumentar la comodidad de la misma, siempre que no resbalen dentro del zapato. Por la noche, nunca descuidar la ubicación de las botas. Al día siguiente la marcha continúa y estas deben estar en condiciones. No es mala idea que las botas queden un poquito grandes, para usarlas con un buen par de medias de lana. Con ello el pie tiene más movilidad y menos posibilidades de congelamiento. La bota requiere cuidados. Mantenimiento en lo que hace a las costuras, cordones, suela y si son de cuero impermeabilización frecuente. Las botas de trekking cubren los tobillos, con ello conseguimos mayor estabilidad en el descenso y evitamos torceduras. Son muy cómodas, gracias a su amortiguante suela, tanto en la plantilla como en sus componentes inferiores. Sobre las botas o las zapatillas de trekking se colocan las polainas. Estas normalmente llegan hasta debajo de la rodilla. Protegen de la nieve y las piedras. La cremallera (cierre) deberá ir a todo lo largo de la polaina, para poderlas quitar y poner rápidamente, aun con los guantes puestos. Una cinta, o cable de acero muy fino, ajustará la polaina por debajo de la bota, impidiendo que se suba e ingrese nieve, agua o piedritas al interior del calzado.



6º Ropa de montaña




El núcleo básico está formado por ropa interior térmica sintética. La segunda capa de abrigo está constituida por lana sintética de poliester o polar, en alguna de sus variedades del microfleece 100 al polar 300. La tercer capa será la coraza contra la lluvia y el viento, confeccionado con telas impermeables y respirables. Para la cabeza el sombrero es un elemento versátil; los hay livianos y aereados para el día y más abrigados (tipo de polar o lana) para la noche o cuando hace más frío. Las medias deberán ser de una mezcla de fibras sintéticas y lana (el algodón retiene el sudor).


7º Equipo básico para el montañismo



En primer lugar, es necesario diferenciar el ámbito de montaña en el que se va a practicar el montañismo, condicionado principalmente por la altitud (también por la latitud):
  • BM: Baja montaña (senderismo, excursionismo, caminatas; hasta 5/10º C mín.)
  • MM: Media montaña (trekking, montañismo, ascensiones, invernales; hasta -5º C).
  • AM: Alta montaña (alpinismo, escalada hielo, expediciones, extremo; hasta -30º C)
AM - Botas dobles de plástico para alta montaña, Koflach®, Assolo®, Trezetta® o similar.
* MM - AM - Botas de cuero impermeables y transpirables, suela antideslizante, gramponable, media o alta caña
* BM - Zapatillas deportivas de calidad e impermeables, suela antideslizante, preferiblemente media caña
* MM - AM - Polainas largas impermeables y transpirables
* Calcetines de deporte sin algodón (tres pares)
* Calcetines de lana y de polipropileno (un mínimo de 2 o 4 pares).
* MM - AM - Ropa interior térmica larga (primera capa superior e inferior): 2 camisetas, una de manga largra y otra cort, y un pantalón largo
* AM - Pantalón o jardinera de fibra polar (segunda capa)
* Cubrepantalón rompeviento impermeable (ercera capa)
* 2 poleras o chombas (sudaderas, jerseys) manga larga, de fibra térmica. 2 remeras (camisetas) comunes. Abrigo de fibra polar.
Sacón de duvet o similar de polar grueso.
Rompeviento amplio, impermeable, de apertura delantera, con varios bolsillos y capucha.
1 ó 2 pares de guantes finos térmicos.
Guantes muy abrigados. Mitones de abrigo con exterior impermeable o con cubremitón. Equipo jogging frisado o de fibra polar. Gorro de lana (que cubra las orejas y la nuca) o pasamontañas. Gorra de sol. Ropa interior corriente.
Mochila tubular de calidad, de 90-110 lt de capacidad para el grupo de ascensión o de 60 -70 lt para el grupo de trekking.
Bolsa de dormir muy abrigada, de calidad. Muy recomendado > 1 kg de plumón.
Aislante de celda cerrada.
Bastones de esquí, para marcha.
Navaja o herramienta de camping multiuso, de tamaño moderado.
Anteojos de alta montaña de calidad (y uno de reserva más barato). Filtro solar factor 30 o superior.
Crampones.
Eslinga de 3 m de cuerda 8 mm o de cinta tubular de 1 pulgada.
Mosquetón común
Silbato de tipo reglamentario plástico. Pequeño costurero.
Elementos de aseo personales.
Linterna con tres juegos de pilas alcalinas.
Para Cocinar
Cantimplora térmica.
Termo metálico de 400-500 ml.
Jarro plástico de 300-500 ml.
Cuchara.
2 encendedores de gas.Marca recomendada: Bic. Llevar siempre cerillas.
3 comidas liofilizadas de dos porciones de su savor preferido, para cenas de altitud.
Calentador MSR con combustible.



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